Vivimos en una cultura caníbal

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Con lo que ocurre día a día en el mundo es muy sencillo ver como se han violentado todos los limites, al parecer no hay vergüenza, compasión y mucho menos un sitio donde permanecer a salvo de toda la barbarie de la que somos testigos a diario.

Muchos de nosotros nos preguntamos ¿En que momento pasan tantas cosas horribles?, ¿Por qué declarar guerras, perder toda humanidad o defenderse a sangre fría en nombre de una buena causa?

Llevamos siglos y décadas donde sistemáticamente venimos siendo objeto de una deshumanización constante, de un trueque humano por soluciones inmediatas, cambiando lo esencial por lo banal, como estrategia para sobrevivir en medio de las guerras, de nuevos ordenes, de cambios que no han sido tan favorables y en nombre de una regulación necesaria para vivir en el mundo que está lejos de estar equilibrada con la naturaleza humana. Este trueque que está muy alineado con la disociación de la personalidad, la distorsión de valores naturales y humanos ha hecho que podamos prescindir de lo básico que necesita cualquier ser humano para poder vivir mejor.

Y precisamente, ¿Qué es eso de vivir mejor?, si ya hemos alcanzado el status social que estábamos buscando, ya tengo la profesión, el dinero, la familia, los hijos, la pareja, los viajes, ya tenemos el paquete completo y vamos por mas, ¿Qué es lo que no funciona?, ¿Qué es lo que no está bien si somos ciudadanos correctos y “de bien”?

Nos han propuesto una sociedad caníbal, vivir para comer y ser comido, con hambre constante e insaciable, desde que la madre está en embarazo hay toda una estructura para que ella no sea dueña de su cuerpo, de su embarazo, que el padre este apartado, que sea un espectador que tiene poca voz y voto o en su defecto ausente presente o ausente completamente, se hace todo para que lo esencial que son la madre y el padre sientan tanta soledad que entreguen su proceso humano y natural a los designios de “los expertos”. Luego, están listos para ceder la lactancia a las leches maternizadas, a los métodos de castración temprana de bebes y niños pequeños, porque la vida sigue, hay que estar en el mundo alcanzando las metas, los sueños, todo eso que nos propusimos afuera que puede prescindir de lo esencial y para esto el hijo o la hija tiene rápidamente que entrar en esta dinámica de reemplazo, de trueque inmediato.

Y así crecemos, apartados de lo esencial con objetivos ajenos pero muy adaptados, llegamos a la adolescencia y aparecen las premisas de la sexualidad, los adolescentes cuentan con una sexualidad propia es lo único que les ha quedado de una sistemática programación para ser algo que “deben ser” y entonces vienen las bombas informativas:

“Cuídate, es tu cuerpo – Di no a esto y a aquello – Desea esto pero no toques aquello – El mundo es tuyo,  pero no lo desees mucho”.

Una educación a la medida del doble mensaje, a favor del crecimiento precoz sin base alguna que permita llenar vacíos con productos, con drogas legales e ilegales, con sexualidad desmedida y erotización. Cuando nos llega el agua al cuello, no hay como atender tantas demandas porque estamos apagando incendios, hemos perdido el norte y queremos pañitos de agua tibia que sanen heridas profundas.

Llega la adultez y somos presas del “poco tiempo”, un afán constante porque la juventud se acaba pronto, así que hay que acumular todas esas metas y lograr todo lo que nos propusimos, porque la tercera edad puede llegar en cualquier momento y no hemos sido educados para la evolución sino para la involución, entraremos en una cuenta regresiva en donde volveremos a estar con necesidades fisiológicas y psicológicas de niños, tendremos pánico de morir; nadie nos dijo que en esa etapa podíamos ser más sabios y legar a las nuevas generaciones un mundo mejor, aceptar la vida con sus ciclos y lo natural en la llegada de la muerte.

Entonces, desde que somos niños los padres y en especial las madres dentro de su inocencia e ignorancia queremos que los hijos sean mejores que cumplan todo aquello que nosotros no logramos, pero esto también dentro de dinámicas caníbales, donde el hijo debe ser el mejor, debe ser excelente, pero a favor de nuestras necesidades, así que como buenas progenitoras damos permiso para que se superen y nos superen dentro de los principios caníbales, donde el éxito del hijo corresponde más a nuestro éxito frustrado y este entregado a recuperar eso esencial que le falto, esta de rodillas supliendo algo que cree le llegará por recompensa también devorando.

Las dinámicas caníbales comienzan en casa, de madres a hijos e hijas, de padres a hijos e hijas, entre los padres, hermanos y familiares; los padres nos hemos hecho dueños de la vida de los hijos, pues dentro de nuestras creencias caníbales estamos convencidos que hacemos la vida posible, cuando esta se ha manifestado a través de nosotros. La distorsión reina y estas dinámicas se replican en el mundo, la competencia entre hermanos por quien devora más amor se manifiesta entre amigos, en las dinámicas laborales, en los negocios que emprendemos, en las relaciones de pareja donde se confunde el amor con alimentarse constantemente de ese otro.

Cuando estamos viviendo en dinámicas caníbales, lo normal es alimentar a otros y devorar una porción de eso que alimentamos; es por esto que en una cultura caníbal la jerarquía no se da de manera natural, donde la gente más sabia y más preparada humanamente tiene lugares de “privilegio”, es decir aquellos que pueden hacerse cargo del poder, de las leyes, la sanación, la educación, la salud, la distribución de los recursos…entre otros. No, en la cultura caníbal son los que han alcanzado la ilusión de “bienestar” quienes están a cargo y si para mantener su bienestar prescindieron de lo esencial, su manejo del poder o esa porción que manejen va a estar teñida de esa falta, por lo tanto eso es lo que se propaga en el mundo, una falta de lo básico para poder mantener las dinámicas caníbales que mantengan las causas individuales y sociales, la economía, las relaciones entre personas, la educación, la medicina, la salud mental, la terapia, la alimentación, la maternidad y la paternidad.

Así cuando esto ya está establecido, es sencillo generar amenazas, es muy fácil convencer a la población que se necesita coartar libertades por el bien del orden y la misma libertad, es también muy sencillo ser cínico y convencer a esa mayoría de personas que necesitan ser esclavos de esa otra minoría que les darán contentillo con dulces e irrespeto, todo para mantener un status quo que ha cifrado la vida en ser una ilusión insostenible, alcanzar fama, reconocimiento dinero y belleza a cambio de la vida e incluso hasta del alma. No importa si en ese proceso nos convencen que es necesario matar para ser sostenible, no importa si hay que sacrificar algunas vidas en pro de mantener otras; dirán que es exageración, pero todos nosotros ciudadanos de bien que mantenemos esta cultura y estilo de vida caníbal somos cómplices de la barbarie, nuestra desconexión se paga con esclavitud contemporánea y sangre en guerras impuestas.

La cultura caníbal promueve el lema “Se el mejor, se excelente, ten mucho éxito, pero nunca se te ocurra ser excepcional”.

En este tipo de cultura se han planteado unas metas, unos objetivos que todos obedientemente hemos cumplido, nos esforzamos mucho por ser excelentes, por alcanzar el éxito, pero dentro del paquete está prohibido ser excepcional, diferenciarse no es una opción, porque si llegáramos a ser excepcionales, el mundo tendría que replantearse, cada persona recuperaría su propio camino para ser y hacer lo suyo, se invertirían los órdenes y dejaríamos de alimentarnos los unos de los otros para pasar a nutrirnos y nutrir al mundo de esa excepcionalidad.

Ser excepcionales nos dejaría temporalmente en el vacío y la soledad, porque si el mundo ha sido construido bajo esta dinámica al parecer no tendríamos otra opción que devorarnos entre nosotros, seriamos ajenos a lo que nuestras madres y nuestros padres quisieran que fuéramos, quizás no nos reconocerían porque diferenciarse es también salir un poco del fascismo de la masa; nos han convencido que la autenticidad no paga y no es rentable, lo cual es mentira, el mundo está ávido de autenticidad, las máscaras cada vez son más pesadas de llevar y a pesar de que muchos vendan, tengan éxito y convenzan a otros de que tener la máscara impuesta olvidando el resto es necesario, es una mentira muy difícil de sostener y ya somos muchos luchando contra la comodidad del bienestar buscando ser incómodamente excepcionales.

 

 

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2 thoughts on “Vivimos en una cultura caníbal

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Información alternativa. Nadie va a venir a rescatarnos. Sólo nosotros podemos ponernos en pie, autogobernarnos y decidir como queremos vivir. .......................................................................................... "Toda Verdad pasa por 3 fases: primero, es ridiculizada. Segundo, se le oponen violentamente. Y tercero, es aceptada como auto-evidente." Arthur Schopenhauer ............................................................................................................. "El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el coste de la vida, el precio de los frijoles, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales". Bertolt Brecht. ......................................................................................... Los nuevos informes de Ben Fulford se publicarán cada jueves, para respetar a los suscriptores del blog original, que constituyen el principal medio de vida del autor. El cartel al principio de cada informe lo pone la traductora, generalmente buscando algún tipo de documento que refuerce lo dicho en el informe.

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